viernes, 10 de abril de 2026

Costa Rica. Parte 2, Bahía Drake y Corcovado

 


Después de recorrer Manuel Antonio y alrededores (parte 1 de este viaje), pusimos rumbo hacia el sureste, para visitar el más remoto de los parques nacionales de Costa Rica: Corcovado, en la Península de Osa.

Desde Quepos a Bahía Drake

El trayecto lo hicimos en un transfer por carretera desde Quepos hasta Sierpe y allí tomaríamos un barco hasta Bahía Drake.

En el camino hicimos un alto en Palmar Sur, para ver el Parque las Esferas, donde se encuentran algunas de estas grandes bolas de piedra pertenecientes a la cultura precolombina del Diquís.

En la entrada al Parque las esferas

Una de las esferas precolombinas del Diquís 

Posando en una de las grandes esferas

En el parque también se exhibe una locomotora de los años 30 del siglo pasado, perteneciente a la Compañía Bananera, que simboliza el desarrollo del cultivo de la banana en esta región.


El tren 84, de la Compañia Bananera, que se estableció en Palmar Sur en 1.936

A pocos kilómetros de Palmar Sur está Sierpe, desde donde parten los taxi acuáticos que llevan hasta Bahía Drake en una travesía de una hora y media de navegación.

 
El engalanado embarcadero en el río Sierpe

El taxi acuático en el que íbamos a embarcar

La primera parte de la travesía transcurre por los meandros del río Sierpe, atravesando manglares, con sus orillas repletas de cocodrilos y caimanes.


El caudaloso río Sierpe

Navegando en el taxi acuático

Uno de los enormes cocodrilos que abundaban en la orilla

Otro cocodrilo con cara de muy pocos amigos

Los manglares, en una de las márgenes del río

La parte final de la navegación se hace en mar abierto, hasta llega a playa Gitana, donde se desembarca.

Navegando en mar abierto hacia Bahía Drake
 
A nuestra llegada a Bahía Drake

Por Bahia Drake 

Nuestro alojamiento en Drake, también llamado Agujitas, eran unas cabinas sin lujos pero funcionales, en las que hacíamos todas las comidas y con las que contratamos todas las excursiones.


Nuestro alojamiento en Bahía Drake

Desde el alojamiento se podía hacer un sendero entre la selva, por el que fuimos hasta la playa Cocalito. Al inicio, se atraviesa el río Agujitas por un puente colgante.


El puente colgante sobre el río Agujitas

El río Agujitas visto desde el puente

El paseo es una buena oportunidad para el avistamiento de aves, como este ejemplar macho de Tangara terciopelo, de color rojo y negro y con el pico azul.

Tangara terciopelo

El sendero alterna tramos de bosque lluvioso exhuberante con la vista de calas de arena oscura y rocas volcánicas negras, hasta llegar a la playa más grande, Cocalito.


Una de las numerosas calas accesibles desde el sendero

Playa Cocalito

Como caía la tarde y amenazaba un fuerte aguacero, desde Playa Cocalito iniciamos el retorno, con el tiempo de librarnos de un auténtico diluvio, que contemplamos desde nuestra cabina.

Snorkel en Isla del Caño y Playa San Josecito

Al día siguiente fuimos a la Isla del Caño, que es una reserva biológica donde se pueden avistar ballenas, delfines, tiburones, tortugas y gran cantidad de peces. Como no era temporada, sólo vimos tortugas en un fondo que era, sobre todo, de posidonias y muy poco coral. No teníamos cámara sumergible, así que no pudimos tomar fotos ni videos.


Pasando frente a Isla del Caño

Desde allí, marchamos a la solitaria Playa San Josecito, donde comimos algo en unos merenderos y fuimos perseguidos por los abundantes monos capuchinos de cara blanca.


La vista hacia el sur de Playa San Josecito

El lado norte de la playa

Capuchinos de cara blanca merodeando por los merenderos de playa San Josecito

Playa San Josecito está resguardada por una serie de islotes que hacen rompeolas, aminorando el oleaje y haciéndola más segura para el baño. 

Uno de los islotes que protegen a la playa San Josecito 
 

Al regreso a las cabañas, hicimos una excursión nocturna para ver la pequeña fauna de insectos, reptiles y anfibios que habita en la selva tropical. Para ello, nos equipamos de botas de agua y una linterna y nos internamos por los cañaverales y acequias del entorno de Drake. Las ranas fueron, sin duda, las que más llamaron nuestra atención. Llamativas pero muchas de ellas venenosas. Para fortuna de algunos, no llegamos a toparnos con ninguna serpiente, lo cual parece ser poco frecuente. 


Rana de árbol amarilla
 
Ranita verde de ojos rojos, la más famosa de Costa Rica 

Ranita "Blue Jeans", pequeña y muy venenosa

El Parque Nacional Corcovado


La última de nuestras excursiones desde Drake fue de un día al Parque Nacional Corcovado. Muy temprano, partimos en bote hasta Playa Sirena, donde desembarcamos después de una travesía de más de una hora y recorrimos el sendero que va junto al litoral y conduce al Centro Operativo La Leona.

Navegando hacia Playa Sirena

Llegando a Playa Sirena

Preparados para una jornada de senderismo

El Parque Corcovado se encuentra en un entorno de selva tropical lluviosa, en la que hay una fauna diversa, cuyo avistamiento es uno de sus principales atractivos.

Avanzando por el sendero abierto entre la densa vegetación

Al pie de un Ficus estrangulador

Escondido entre la densa vegetación encontramos a un tapir, que no se inmutó a pesar de nuestra cercania.

El tapir, que está emparentado con los rinocerontes y los caballos

El sendero transcurre a tramos por el interior de la selva y, en otros, vuelve a la costa, pasando por playas vírgenes de arena negra y palmerales en su orilla.

Una de las playas vírgenes del parque Corcovado

Uno de los lugares más agrestes del recorrido es la desembocadura del río Sirena, que era necesario vadear. El guía nos dijo que, con la marea alta, resultaba peligroso, pues los tiburones toro se adentraban por ella.

La desembocadura del río Sirena

Pasado el río, se inicia un sendero circular que conduce hasta la Estación Bilógica Sirena, un lugar habilitado para acampada.

En el centro de acampada de la Estación Biológica Sirena

En este recorrido, el guía nos mostró bastantes aves con su catalejo, monos aulladores y también, en la lejanía, un oso hormiguero que estaba subido en un árbol.

Un tucán en postura acrobática
 
La silueta de un oso hormiguero avistado sobre la rama de un árbol 

Entre los depredadores que se pueden avistar en el parque están el jaguar y el puma, que nosotros no tuvimos la fortuna de ver. 

Con la visita al parque, dimos por terminadas las actividades en la Península de Osa. Al día siguiente, nos dirijimos al pequeño aeropuerto de Bahía Drake, donde íbamos a tomar un vuelo con destino a San José y, a partir de aquí, empezará la tercera entrada del blog dedicada a los parques nacionales de Costa Rica.


En la terminal del aeropuerto de Bahía Drake

En camino hacia el avión de Nature Air con destino a San José

Información Práctica

Llegada a Bahía Drake: transfer privado hasta Sierpe y taxi acuático hasta Bahía Drake
Alojamiento en Drake: Cabañas Manolo en régimen de pensión completa
Excursiones en Península de Osa: Contratadas con Cabañas Manolo
Salida de Bahía Drake: Vuelo de Nature Air hasta San José

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