Después de recorrer Manuel Antonio y alrededores (parte 1 de este viaje), pusimos rumbo hacia el sureste, para visitar el más remoto de los parques nacionales de Costa Rica: Corcovado, en la Península de Osa.Desde Quepos a Bahía Drake
El trayecto lo hicimos en un transfer por carretera desde Quepos hasta Sierpe y allí tomaríamos un barco hasta Bahía Drake.
En el camino hicimos un alto en Palmar Sur, para ver el Parque las Esferas, donde se encuentran algunas de estas grandes bolas de piedra pertenecientes a la cultura precolombina del Diquís.
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| En la entrada al Parque las esferas |
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| Una de las esferas precolombinas del Diquís |
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| Posando en una de las grandes esferas |
En el parque también se exhibe una locomotora de los años 30 del siglo pasado, perteneciente a la Compañía Bananera, que simboliza el desarrollo del cultivo de la banana en esta región.
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| El tren 84, de la Compañia Bananera, que se estableció en Palmar Sur en 1.936 |
A pocos kilómetros de Palmar Sur está Sierpe, desde donde parten los taxi acuáticos que llevan hasta Bahía Drake en una travesía de una hora y media de navegación.
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| El engalanado embarcadero en el río Sierpe |
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El taxi acuático en el que íbamos a embarcar
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La primera parte de la travesía transcurre por los meandros del río Sierpe, atravesando manglares, con sus orillas repletas de cocodrilos y caimanes.
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| El caudaloso río Sierpe |
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| Navegando en el taxi acuático |
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| Uno de los enormes cocodrilos que abundaban en la orilla |
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| Otro cocodrilo con cara de muy pocos amigos |
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| Los manglares, en una de las márgenes del río |
La parte final de la navegación se hace en mar abierto, hasta llega a playa Gitana, donde se desembarca.
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| Navegando en mar abierto hacia Bahía Drake |
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| A nuestra llegada a Bahía Drake |
Por Bahia Drake
Nuestro alojamiento en Drake, también llamado Agujitas, eran unas cabinas sin lujos pero funcionales, en las que hacíamos todas las comidas y con las que contratamos todas las excursiones.
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| Nuestro alojamiento en Bahía Drake |
Desde el alojamiento se podía hacer un sendero entre la selva, por el que fuimos hasta la playa Cocalito. Al inicio, se atraviesa el río Agujitas por un puente colgante.
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| El puente colgante sobre el río Agujitas |
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| El río Agujitas visto desde el puente |
El paseo es una buena oportunidad para el avistamiento de aves, como este ejemplar macho de Tangara terciopelo, de color rojo y negro y con el pico azul.
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| Tangara terciopelo |
El sendero alterna tramos de bosque lluvioso exhuberante con la vista de calas de arena oscura y rocas volcánicas negras, hasta llegar a la playa más grande, Cocalito.
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| Una de las numerosas calas accesibles desde el sendero |
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| Playa Cocalito |
Como caía la tarde y amenazaba un fuerte aguacero, desde Playa Cocalito iniciamos el retorno, con el tiempo de librarnos de un auténtico diluvio, que contemplamos desde nuestra cabina.
Snorkel en Isla del Caño y Playa San Josecito
Al día siguiente fuimos a la Isla del Caño, que es una reserva biológica donde se pueden avistar ballenas, delfines, tiburones, tortugas y gran cantidad de peces. Como no era temporada, sólo vimos tortugas en un fondo que era, sobre todo, de posidonias y muy poco coral. No teníamos cámara sumergible, así que no pudimos tomar fotos ni videos.
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| Pasando frente a Isla del Caño |
Desde allí, marchamos a la solitaria Playa San Josecito, donde comimos algo en unos merenderos y fuimos perseguidos por los abundantes monos capuchinos de cara blanca.
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| La vista hacia el sur de Playa San Josecito |
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| El lado norte de la playa |
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| Capuchinos de cara blanca merodeando por los merenderos de playa San Josecito |
Playa San Josecito está resguardada por una serie de islotes que hacen rompeolas, aminorando el oleaje y haciéndola más segura para el baño.
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| Uno de los islotes que protegen a la playa San Josecito |
Al regreso a las cabañas, hicimos una excursión nocturna para ver la pequeña fauna de insectos, reptiles y anfibios que habita en la selva tropical. Para ello, nos equipamos de botas de agua y una linterna y nos internamos por los cañaverales y acequias del entorno de Drake. Las ranas fueron, sin duda, las que más llamaron nuestra atención. Llamativas pero muchas de ellas venenosas. Para fortuna de algunos, no llegamos a toparnos con ninguna serpiente, lo cual parece ser poco frecuente.
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| Rana de árbol amarilla |
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| Ranita verde de ojos rojos, la más famosa de Costa Rica |
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| Ranita "Blue Jeans", pequeña y muy venenosa |
El Parque Nacional Corcovado
La última de nuestras excursiones desde Drake fue de un día al Parque Nacional Corcovado. Muy temprano, partimos en bote hasta Playa Sirena, donde desembarcamos después de una travesía de más de una hora y recorrimos el sendero que va junto al litoral y conduce al Centro Operativo La Leona.
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| Navegando hacia Playa Sirena |
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| Llegando a Playa Sirena |
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| Preparados para una jornada de senderismo |
El Parque Corcovado se encuentra en un entorno de selva tropical lluviosa, en la que hay una fauna diversa, cuyo avistamiento es uno de sus principales atractivos.
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| Avanzando por el sendero abierto entre la densa vegetación |
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| Al pie de un Ficus estrangulador |
Escondido entre la densa vegetación encontramos a un tapir, que no se inmutó a pesar de nuestra cercania.
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| El tapir, que está emparentado con los rinocerontes y los caballos |
El sendero transcurre a tramos por el interior de la selva y, en otros, vuelve a la costa, pasando por playas vírgenes de arena negra y palmerales en su orilla.
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| Una de las playas vírgenes del parque Corcovado |
Uno de los lugares más agrestes del recorrido es la desembocadura del río Sirena, que era necesario vadear. El guía nos dijo que, con la marea alta, resultaba peligroso, pues los tiburones toro se adentraban por ella.
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| La desembocadura del río Sirena |
Pasado el río, se inicia un sendero circular que conduce hasta la Estación Bilógica Sirena, un lugar habilitado para acampada.
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| En el centro de acampada de la Estación Biológica Sirena |
En este recorrido, el guía nos mostró bastantes aves con su catalejo, monos aulladores y también, en la lejanía, un oso hormiguero que estaba subido en un árbol.
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| Un tucán en postura acrobática |
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| La silueta de un oso hormiguero avistado sobre la rama de un árbol |
Entre los depredadores que se pueden avistar en el parque están el jaguar y el puma, que nosotros no tuvimos la fortuna de ver.
Con la visita al parque, dimos por terminadas las actividades en la Península de Osa. Al día siguiente, nos dirijimos al pequeño aeropuerto de Bahía Drake, donde íbamos a tomar un vuelo con destino a San José y, a partir de aquí, empezará la tercera entrada del blog dedicada a los parques nacionales de Costa Rica.
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| En la terminal del aeropuerto de Bahía Drake |
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| En camino hacia el avión de Nature Air con destino a San José |
Información Práctica
Llegada a Bahía Drake: transfer privado hasta Sierpe y taxi acuático hasta Bahía Drake
Alojamiento en Drake: Cabañas Manolo en régimen de pensión completa
Excursiones en Península de Osa: Contratadas con Cabañas Manolo
Salida de Bahía Drake: Vuelo de Nature Air hasta San José
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