Además del safari nocturno que hicimos el día de nuestra llegada y que ya he contado en la primera parte del viaje al Parque Nacional Kruger, aún íbamos a dedicar tres intensas jornadas a recorrer carreteras y carriles por la parte sur del parque, para la observación de su abundante fauna salvaje.
No voy a hacer un relato cronológico por jornadas, ya que todos los días hacíamos itinerarios cambiando continuamente de ruta y yendo y viniendo en busca de los mejores avistamientos.
El parque al amanecer
Los amaneceres y los atardeceres son los mejores momentos del día para los avistamientos, especialmente para los felinos y depredadores, pues es cuando se muestran más activos. Esto suponía que nos teníamos que dar unos buenos madrugones, para viajar aún de noche y llegar a la entrada del parque de los primeros, ya que se forman grandes colas en las principales puertas a primera hora.
Nuestro guía nos recogía puntualmente a las cinco de la mañana en nuestro alojamiento. A esa hora hacía bastante frío y, como el 4x4 era abierto, además de las capas de ropa que llevábamos puestas, nos proporcionaba unas gruesas mantas con las que nos tapábamos durante la ruta.
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| El 4x4 abierto de Kurt Safaris en el que recorrimos el parque |
Lo ideal era entrar en el parque aún de noche y ver el amanecer alejados de las acumulaciones que se forman para acceder.
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| El amanecer, uno de los momentos más espectaculares en el parque Kruger |
Las primeras luces del día permitían descubir el paisaje arbustivo, seco en el invierno austral, entre el que se mueve la fauna.
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| Paisaje arbustivo del sur del parque |
Nuestro guía era un especialista en ornitología, así que, desde el primer momento, llamó nuestra atención sobre las especies de aves endémicas del África austral. |
| Cálao de pico amarillo del sur |
En busca de los Cinco Grandes
Uno de los tópicos de estos safaris fotográficos es ver los "big five", o sea, los cinco animales emblemáticos de los parques africanos: elefante, búfalo cafre, león, leopardo y rinoceronte negro. Los tres primeros ya los habíamos visto en el safari nocturno. De los dos restantes, el leopardo, por lo solitario y esquivo y el rinoceronte negro por los poquísimos ejemplares que quedan, eran el objetivo para los siguientes tres días.
En los centros de información del parque había mapas por regiones donde se marcaban los avistamientos de las especies más buscadas.
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| Mapa de avistamientos de fauna de la región de Marula |
De los grandes hervíboros, los primeros que encontramos fueron los rinocerontes, que habíamos visto los días anteriores en Suazilandia, pensando que eran muy escasos y difíciles de avistar en el Parque Kruger. En este caso, se trató de una manada de rinocerontes blancos que venían de tomar un baño y, por tanto, no contaban para tacharlos de la lista de los big five.
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| Rinoceronte blanco |
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| Rinocerontes cruzando la carretera principal |
El elefante africano es muy abundante en el parque, su número ronda los 15.000 ejemplares, y desde el primer momento se hicieron visibles, tanto individuos aislados como en grandes manadas.
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| Elefante abrevando |
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| Grupo de tres elefantes jóvenes |
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Hembra adulta seguida de su cria
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| Manada cruzando una de las carreteras del parque |
Uno de los manjares preferidos de los elefantes son las acacias, de las que engullen sus ramas enteras sin importarles sus enormes púas.
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| Elefante comiendo ramas de acacia |
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| Las púas de las acacias forman parte de la dieta del elefante |
El elevádisimo número de búfalos del parque, más del doble que de elefantes, los hace omnipresentes en todos sus rincones, generalemente en manadas para protegerse de los depredadores.
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| Manada de búfalos pastando |
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| Macho adulto |
Al tiempo que íbamos en busca de los grandes hervíboros y los depredadores, el guía paraba para mostrarnos su afición por las aves africanas, algunas muy llamativas.
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| El estornino metálico, con su llamativo color azul |
De los grandes depredadores, el primero en aparecer fue el león. Un macho adulto solitario que contemplamos un buen rato cómo descansaba junto al lecho de un río, después caminó muy cerca de nosotros.
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| León macho descansando a la orilla de un río |
El otro de los grandes depredadores del parque, el leopardo, nos resultó mucho más esquivo, aún cuando nuestro guía, consciente de nuestro interés por verlo, puso todo su empeño en conseguirlo.
Comunicados entre si por emisoras de radio, los guías se informan de los lugares de avistamientos. Cuando informaban de alguno de interés, rápidamente acelerábamos o cambiábamos de dirección para intentar llegar a tiempo.
Sólo conseguimos ver a un leopardo cuando ya se encontraba lejos de la carretera. Con el objetivo zoom de mi cámara pude tomar alguna foto.
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| El único leopardo que avistamos en el parque |
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| El mismo leopardo alejándose entre la maleza |
La única ocasión en que el guía nos dejó descender del coche, fuera de las zonas autorizadas, fue para contemplar las huellas de un leopardo en la arena. Lo hicimos de uno en uno y con un ojo puesto en los alrededores.
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| Huella de leopardo en la arena |
La variada fauna del parque
El parque Kruger es un magnífico lugar para el avistamiento de los hervíboros africanos. Las jirafas, muy abundantes, dado que permanecen paradas y casi inmóviles durante largos ratos son fáciles de fotografíar y, en ocasiones, parecen posar para la cámara.
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| Jirafa posando para nuestras cámaras |
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| Pareja de jirafas en una peculiar pose |
Tuvimos la oportunidad de verlas abrevar y comprobar lo complicado que les resulta hacerlo por sus largas patas y cuello.

Las cebras y los ñus no se ven en grandes manadas, todo lo más en pequeños grupos. En el caso de los ñus, vimos muy pocos ejemplares y, por lo general, individuos solitarios.
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Pareja de cebras junto a una hembra de impala
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| Ejemplar de ñu solitario |
El ñu es un antílope, al igual que el kudu, al que vimos con más frecuencia y, por lo general, indivíduos solitarios o en grupos pequeños.
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| Kudu macho ramoneando |
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| Grupo de kudus hembra |
De todos los antílopes, el impala es el que vimos en grupos mayores, a menudo mezclado con otros hervíboros, como cebras y jirafas.
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| Manada de impalas |
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| Impala macho |
Menos abundante, también pudimos ver algún ejemplar de
bosbok o
antílope jeroglífico, con sus peculiares motas blancas.
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| Hembra de antílope jeroglífico |
El avistamiento de depredadores lo completamos con el encuentro de alguna leona y, en un par de ocasiones, con la hiena, de aspecto poco amistoso. Aunque existentes en el parque, no pudimos ver ni al guepardo ni al licaón o perro salvaje.
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| Hiena con cara de pocos amigos |
Los primates también están ampliamente representados en el parque, por lo general trepados a los árboles o moviéndose en grupos por la sabana.
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| Ejemplar de cercopiteco vervet trepado a un árbol |
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| Babuino macho |
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| Familia de babuinos |
Las charcas y orillas de los río eran de los mejores lugares para avistamientos. Allí vimos, además de todos los grandes hervívoros, hipopótamos y cocodrilos.
Este hipopótamo tenía en su lomo heridas producidas por las garras de un depredador.
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| Cocodrilo a la orilla del río Sabie |
También muy adictos al agua están los facóqueros o jabalís verrugosos, que ahora son también conocidos como "pumbas" por el personaje de la película El rey león.
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| Facóquero abrevando en una charca |
La especie vegetal más emblemática del parque es el baobab, nada abundante en el sector sur, que es por el que nos movimos. En los recorridos que hicimos no nos encontramos con ninguno y aprovechamos el único ejemplar que vimos en una de las áreas de acampada.
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| La familia posando al pie de un baobab |
Termino esta entrada con una foto que me gustaría no tener que poner. Se trata de la que tomé a los camiones que se están utilizando para trasladar de incógnito a los pocos rinocerontes que van quedando en el parque o reservas como la que visitamos en Swazilandia, donde están más a resguardo de la acción de los furtivos.
Después de un último safari matutino en nuestro quinto día de estancia en el parque, dedicado de manera infructuosa a intentar ver más de cerca un leopardo o un gepardo, emprendimos retorno directamente al aeropuerto de Johannesburgo, para tomar el vuelo de retorno a Madrid.
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